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Ryan Bethencourt, apoyando a las startups biotecnológicas

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Ryan Bethencourt es un científico, quien habiendo trabajado algunos años en la industria biofarmacéutica; fue testigo del poco apoyo que reciben los científicos emergentes; lo que lo motivó a implementar estrategias para promover el acercamiento de la gente común a la investigación científica, a través de laboratorios de bajo costo; apoyando con ello a las startups biotecnológicas.

¿Cómo llegó Ryan a la idea de apoyar a las startups biotecnológicas?

Ryan, siempre ha creído posible aprovechar la biotecnología para cambiar el mundo. Por ello, estudió medicina, genética molecular y biociencia en universidades prestigiosas como Yale, Stanford y Cambridge; lo que le permitió trabajar en reconocidas empresas como Pfizer o Johnson & Johnson.

[caption id="attachment_47347" align="alignleft" width="225"] Cortesia de: https://su.org/about/faculty/ryan-bethencourt/[/caption]

Sin embargo, consciente de que, a la gente común, con curiosidad e iniciativa científica se le dificulta contar con apoyo para llevar a cabo sus investigaciones; decidió crear el movimiento biohacker. Un movimiento que busca democratizar el acceso a la ciencia, la biología y la biotecnología; para que ésta no quede encerrada en los laboratorios de las corporaciones, las universidades y los centros de investigación públicos. Junto a sus compañeros, montaron, entonces, pequeños laboratorios, con equipos de segunda mano en apartamentos, garajes y espacios comunitarios. Ahí era posible hacer ciencia barata, por unos pocos cientos de dólares.

La pérdida de un amigo, fue el incentivo que faltaba

Al mismo tiempo, uno de sus socios enfermó de esclerosis lateral amiotrófica, lo que lo llevó a trabajar en una startup que buscara la cura. Aunque logró encontrar una molécula que parecía poder disminuir la enfermedad, no pudo realizar la investigación clínica por carecer de recursos y, finalmente, su amigo falleció. Esto lo impulsó a buscar cómo conseguir apoyo para los científicos; fue así como creó Berkeley Labs, un laboratorio para que científicos puedan desarrollar sus productos.

No conforme con esta iniciativa, en paralelo, se decidió a incursionar en el mundo de las inversiones para apoyar a las startups biotecnológicas. Para ello, realizó pitchs frente a inversionistas, para conseguir el dinero suficiente para desarrollar una aceleradora. Así fue que se encontró con SOS Ventures, un fondo de US$ 250 millones que creyó en su idea y que le entregó los recursos para crear IndieBio. La incubadora de biotecnología más importante del mundo.

Con esta aceleradora, 68 nuevas empresas han conseguido financiamiento y hoy, suman un valor de 500 millones de dólares.

Ryan, a sus 39 años de edad, afirma que no es el dinero lo que le interesa. Lo que le importan “son las cosas que cambian el mundo para mejor. Las que ayudan a los siete mil millones de personas que tenemos en el planeta".

REDES

https://www.facebook.com/indiebio

@IndBio

 

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