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Drive Change, una segunda oportunidad para los jóvenes

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Cortesía de PeerSpring

Jordyn Lexton fue profesor de inglés, durante tres años, en una escuela secundaria pública; dentro del complejo de la cárcel en Rikers Island, en Nueva York. El estado en los que se arresta y procesa automáticamente a jóvenes de 16 años de edad. Preocupado por lo difícil que les sería a estos jóvenes conseguir un empleo para reinsertarse en la sociedad; dio vida a su proyecto, Drive Change.

Drive Change, una segunda oportunidad para los jóvenes que han estado en prisión

Mientras enseñaba en Rikers, Jordyn Lexton fue testigo de la lucha de sus estudiantes para encontrar un empleo significativo; después de ser liberados o cumplir sus condenas. Motivado por la forma en que los niños en las clases de artes culinarias de la misma escuela, se enorgullecían de sus platos y creían haber encontrado un propósito para sus vidas, decidió crear oportunidades de trabajo para estos estudiantes.

Así, junto al abogado Roy Waterman, fundaron Drive Change. Un lugar en donde se aboga por el cambio, el aumento de la confianza en sí mismo y la autoestima, y donde se desarrollan habilidades concretas, que permiten a estos jóvenes redefinir sus vidas.

¿Cómo inició todo?

En 2013, Drive Change se desarrolló como un camión de comida que contrataría y capacitaría a jóvenes. Desde entonces, el modelo se expandió y fue evolucionando hasta que, en 2018, después de darse cuenta de las limitaciones de espacio del camión de comida, el proyecto se adaptó a un nuevo modelo, que ahora incluye una cocina industrial donde los Fellows completan su capacitación en artes culinarias. Así, en lugar de atender a 4 o 5 jóvenes en el camión de comida, ahora atienden a 36 becarios por año.

Además, el proyecto ha impulsado la creación de una red de capacitación y entrenamiento, denominada Hospitality for Social Justice, dirigido a empresas de alimentos que se comprometen a crear culturas equitativas y justas en el lugar de trabajo, identificando y eliminando prejuicios inconscientes que se convierten en barreras infranqueables para aquellos jóvenes que han sido encarcelados, y que, aunque han pagado sus deudas con la justicia, no tienen las mismas oportunidades que la población en general.

POR CIERTO

Nueva York es una de sólo dos jurisdicciones en EEUU; que procesa, enjuicia y encarcela a menores como si fueran adultos. A pesar de que las estadísticas muestran que el 96 por ciento de éstos son acusados o convictos por ofensas no violentas.

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