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¿El jefe tiene que motivar al empleado?

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Existen dos tipos de empleados, los proactivos, constructivos y vitales; y los reactivos y pasivos. La diferencia entre cada empleado depende de la motivación que tengan.

¿Debe el directivo motivar al profesional que trabaja en el equipo?

El profesor y especialista en dirección de personas dentro de las organizaciones del IESE (Business School Universidad de Navarra), Pablo Maella, indica que la automotivación es la clave.

“Los profesionales que se sienten motivados en condiciones normales son más eficaces que los que no lo están. Además, muestran una mayor satisfacción con la vida en general”. Es claro que las circunstancias externas pueden influir en la motivación del trabajo, pero la actitud que se tenga frente a las cosas depende de cada persona.

¿Qué claves existen para que un empleado se automotive en el trabajo?

Principalmente, es necesario saber aceptar a las personas tal y como son. Porque la automotivación empieza por tener expectativas reales y acordes sobre el trabajo y quienes lo forman. “En vez de exigir a las circunstancias y a los demás que se amolden a sus deseos, acéptelos tal y como son. A partir de ahí, trate de modificar aquello que se puede mejorar”, señala el profesor del IESE.

Otra clave es saber valorar los aciertos y no quejarse. En este punto el docente recomienda realizar el ejercicio de imaginar que eres propietario de una franquicia de una cadena de comida rápida y que en otro local se halla una carne en mal estado. “Usted no ha hecho nada, pero su negocio se va a ver afectado. Ante esta situación, se pueden hacer dos cosas. 1) Quejarse pasivamente por la mala suerte. 2) Ser proactivo y establecer medidas concretas para minimizar el impacto negativo de la noticia”, añade.

Quejarse genera frustración en la medida en que no resuelve nada. Además “centra la atención en lo que queda fuera de nuestro radio de acción”.

Es necesario valorar lo que se tiene y agradecerlo. Porque cuando el profesional hace énfasis en lo que le falta en vez de lo que tiene, permite que la desmotivación se apodere de él.

Tener una actitud positiva es clave para favorecer el trabajo. Recordemos que la actitud que se adopte para afrontar una situación o tarea influye en el resultado final. Maella recomienda no confundir positividad con ingenuidad y falta de realismo.

Cuanto más relevantes sean las metas, más motivados estaremos para lograrlas. Por lo tanto, fijarse objetivos trascendentales, como aportar algo valioso a los demás, tendrá mayor motivación que proponerse un objetivo personal. Por ejemplo, el desarrollo profesional en vez de un aumento de salario o una mejora de condiciones laborales.

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